Monday, August 17, 2015

AUGUST 17 - 21

IMPORTANT REMINDERS:

1.- ENGRADE accounts: do not forget to set up your accounts as soon as possible. Go to www.engrade.com to create the account. You must use the access code given by the teachers to do so. If you need help, please do not hesitate to contact me.

2.- BLOGS: make a habit of checking the blogs every Monday.

3.- AGENDA: use an agenda to keep track of homework, tests, quizzes, projects, or other information posted.

4.- COMBINATION PADLOCKS: do not forget to bring the combination padlock in order to have a locker assigned. 

DATES TO REMEMBER:

1.- Tuesday, August 18 - meeting with 6th grade parents @ 2:00 pm in the conference room (next to the Information Center)





Thursday, August 13, 2015

WEEK OF AUGUST 12- 14


This will be an exciting new school year!

Please do not hesitate to contact me if you need help setting up your child's ENGRADE account, accessing the teachers' blogs, and/or any other concern.

Miss Gloria Palacios
Secondary Coordinator
gpalacios@discoveryschool.edu.hn
(504) 2221 7790 ext 148
(504) 9561 1434

Monday, May 18, 2015

MAY 18 -22

LAST WEEKS OF SCHOOL

Monday 18
Tuesday 19
Wednesday 20
Thursday 21
Friday 22





Discovery Idol @ 10:15
Early dismissal (PM schedule)
Awards Ceremony @ 1:30
Last day for new material (grades 8-12)
Review day (grades 8-12)

Slushies for sale
Monday 25
Tuesday 26
Wednesday 27
Thursday 28
Friday 29
Review day (grades 8-12)
                       

Review day (grades 8-12)
Semester Exams (grades 8-12)
Semester Exams (grades 8-12)
Semester Exams (grades 8-12)
Last day of school
Student checkout list due
Monday 1
Tuesday 2
Wednesday 3
Thursday 4
Friday 5
Recup day for Seniors (if needed)


National Anthem exam @ 8:00
General Exam @ 9:00
Graduation rehearsal  
Recup General Exam (if needed)
Firma de Acta de Graduación @ 9:00
Garduation @ 10:00
Monday 8
Tuesday 9
Wednesday 10
Thursday 11
Friday 12




Report Cards ready
Monday 15
Tuesday 16
Wednesday 17
Thursday 18
Friday 19
Recup Exams

Recup Exams
Recup Exams
Recup Exams
Recup Exams
Monday 22
Tuesday 23
Wednesday 24
Thursday 25
Friday 26








Monday, May 11, 2015

MAY 11 - 15

Por qué la personalidad es más importante para el éxito que la inteligencia

La importancia de la personalidad en el rendimiento académico 

Cuando se habla de rendimiento académico la inteligencia es un factor importante, pero ni mucho menos el único o el más importante. Según un nuevo estudio realizado en Australia la personalidad es un mejor predictor de éxito escolar que la inteligencia.

En concreto, los estudiantes que son más abiertos de mente y responsables tienen mejor desempeño académico que aquellos que son simplemente inteligentes.


La investigación con los estudiantes

Los investigadores compararon los resultados de los 5 grandes rasgos de la personalidad -extraversión, neuroticismo (inestabilidad emocional), amabilidad, responsabilidad y apertura a la experiencia (curiosidad intelectual)- entre estudiantes universitarios y resultados de las pruebas.

Se les pidió a los estudiantes completar autoevaluaciones de personalidad. También se pidió a gente que conocía a estos estudiantes que completaran evaluaciones de personalidad de estos mismos estudiantes.



Resultados

Encontraron que las autoevaluaciones de los alumnos eran tan eficaces como la inteligencia para predecir el rendimiento académico, y que los informes de aquellos que los conocían bien eran casi cuatro veces más precisos en predecir el rendimiento académico que la inteligencia.

Los investigadores encontraron que los rasgos de responsabilidad y apertura eran los que más influenciaban en el éxito académico, de acuerdo con investigaciones anteriores que han relacionado estos dos rasgos con varios tipos de logros.

Curiosidad intelectual y responsabilidad: los rasgos más importantes

Los estudios han demostrado que
 la apertura a la experiencia -que tiene que ver con la curiosidad intelectual y cómo nos emocionamos al adquirir nuevos conocimientos- es el predictor más importante del logro creativo. La responsabilidad, por su parte, es el único de los 5 grandes rasgos que predice consecuentemente el éxito.

"En términos prácticos, la cantidad de esfuerzo que los estudiantes están dispuestos a dedicar, y dónde se concentra ese esfuerzo, es al menos tan importante como que sean inteligentes"
, dice el autor principal de estudio Dr. Arthur Poropat, de la Universidad de Griffith de Psicología Aplicada.
 "Y un estudiante con una personalidad más "útil" obtendrá una calificación general más alta que un estudiante promedio en este sentido".

Conclusiones

Los resultados nos recuerdan algo muy importante: los niños que no son considerados "inteligentes" bajo las medidas tradicionales no significa que no vayan a conseguir un gran éxito. Y puesto que la personalidad puede ser más moldeable que la capacidad intelectual, ayudar a los estudiantes con dificultades para cultivar rasgos de personalidad positivos -en particular la curiosidad intelectual y una fuerte ética de trabajo- puede ser una herramienta poderosa para mejorar el rendimiento académico.

Y además, los estudiantes con un alto coeficiente intelectual también pueden aprender a cultivar esas cualidades.

"La personalidad cambia, y algunos educadores entrenan los rasgos de responsabilidad y apertura en sus estudiantes, lo que les lleva a una mayor capacidad para aprender", dijo Poporat en el estudio.
 "Por el contrario hay poca evidencia de que la inteligencia puede ser enseñada, a pesar de su popularidad".

En otras palabras, tienes el control sobre cómo te desempeñas en la escuela.
 No se trata de si tienes la inteligencia o no, se trata de si tienes el impulso de mejorar.

El estudio se ha publicado en la revista Learning and Individual Differences. 


Monday, May 4, 2015

MAY 4 - 8

Creado por Wilfredo Rodriguez, Oscar Avila, Chris Hadley

¿Es la noche antes del examen y tú ni siquiera has empezado a estudiar? Todos nos hemos visto en esta situación alguna vez. Aunque estudiar para un examen el día de antes no hará que saques un 10, probablemente te ayudará a no sacar un 0. Sigue estas sugerencias y prepárate, porque la noche será muy larga.

PARTE 1 DE 2: LA NOCHE ANTES DEL EXAMEN

1.
·         Toma buenas notas. Si tienes poco tiempo para estudiar para un examen, hacer unas buenas anotaciones y resúmenes es vital para aprovechar bien la noche.
·         Escoge lo que de verdad necesitas estudiar. Si tu profesor realiza sesiones de repaso antes del examen, aprovéchala para saber qué temas considera más importantes. Además, puedes plantear preguntas (aunque si no has empezado a estudiar, probablemente tengas demasiadas preguntas). Muchos profesores realizan esquemas para estudiar lo más importante. Aprovéchalos bien. Aunque no contengan toda la información que se abarca en el examen, al menos podrás concentrarte en los puntos principales.
·         Usa tus notas de clase. Si has asistido a clases regularmente, deberías tener notas para repasar. Si no tienes ninguna, intenta conseguir las de algún compañero. Las notas que se hacen en clase son un tesoro, porque contienen lo que el profesor considera más importante de cada tema.

2.
·         Identifica los conceptos más importantes. A medida que repasas tus notas, localiza los conceptos clave, las definiciones y las fórmulas. Si no te los sabes de memoria, escríbelos aparte en otra hoja, o en tarjetas. Esto te ayudará a identificar los puntos principales a recordar, y las tarjetas pueden ayudarte a repasarlos.
·         El acto de reescribir el material puede ayudarte a memorizarlo. Si tienes buena memoria visual, esta técnica te ayudará mucho. Si tienes buena memoria auditiva, recita las palabras a medida que las vas escribiendo.
·         Si tienes suficiente tiempo, puedes escribir las notas varias veces para memorizarlas. Puede parecer un trabajo tedioso, pero si estás tratando de memorizar historia o información general, te resultará muy útil. Si tratas de aprender fórmulas quizá no sea tan eficaz.

3.
·         Estudia de manera eficiente. Como no tienes tiempo de estudiar todo el material que abarca el examen, debes concentrarte en lo que es más probable que aparezca en la prueba y concentrarte en aprender los conceptos más importantes.
·         Identifica los puntos principales. Repasa la guía de estudio y tus notas y localiza los temas más importantes y que se encuentran también en el libro de texto. Busca las secciones más importantes del texto y escribe la información que te parezca realmente importante. La idea no es escribirlo todo, sino encontrar las explicaciones más importantes, y las fórmulas que sea más probable que aparezcan en el examen. Concéntrate en estos pocos puntos principales.
·         Busca en el comienzo y el final de los capítulos del libro. La primera página suele contener los puntos clave y te ayudará a comprender la idea general del material. En la última página, normalmente, encontrarás un resumen del capítulo, o un esquema, y una lista de las fórmulas más importantes en el caso de las matemáticas o la física.
·         Piensa en qué tipo de preguntas de redacción podría haber en el examen, y cómo las responderías. A estas alturas, ya deberías tener una idea general de la información. Piensa en un esquema general con algunos conceptos clave que usarías para redactar un texto sobre el tema.

4.
·         Haz un repaso rápido de la información. Aquí es cuando empieza el estudio en serio. Trata de absorber toda la información que has organizado, hazte preguntas para comprobar que lo has memorizado, y evalúa rápidamente qué tal lo has hecho. Esto te ayudará a comprobar en que áreas de la información debes concentrarte.
·         Repasa las tarjetas de preguntas o las notas de estudio primero. Lee los puntos principales rápidamente. Si crees que ya has memorizado, y que comprendes bien, una parte de la información, táchala de la lista o aparta la tarjeta. Si tienes dudas sobre un tema, busca la respuesta en tus notas o en el libro.
·         Ponte a prueba. Si tu profesor te ha tomado un examen de prueba, hazlo. Si no, haz tú mismo un examen de prueba, o repasa las preguntas al final del capítulo en el libro. Haz únicamente las preguntas que estén relacionadas con el tema principal. No dediques demasiado tiempo a cada pregunta. Si te quedas atascado en una, anótala y revísala más tarde.
·         Ponte una nota. Sé honrado con la calificación que te pones a ti mismo. Si no eres honrado, esto te desanimará cuando llegue el examen real. Comprueba las respuestas incorrectas y rectifícalas usando tus notas, o las tarjetas de repaso. Quizá tengas que hacer algunas tarjetas nuevas, o repasar algún concepto que pensabas que ya habías memorizado.

5.
·         Si no eres capaz de memorizar la información, y la sesión de estudio no está funcionando como debería, prueba algunas técnicas de memorización. El cerebro nunca olvida. Olvidar cierta información puede deberse a que no se ha almacenado correctamente, no se puede recuperar adecuadamente, o quizá que almacenamos la información donde no la podemos encontrar.[1] Practica algunas técnicas de memorización. Quizá sea lo que necesitas para tu sesión de estudio de última hora.
·         Prueba a usar una mnemotecnia. Esta palabra simplemente significa “técnica de memorización”, así que es una manera sencilla de recordar algo. ¿Te enseñó tu profesora cuando eras pequeño las letras RNAVAAV para recordar los colores del arcoíris? Usar la primera letra de una lista de palabras para formar un acrónimo como este es una mnemotecnia.
·         Intenta usar palabras similares, o rimas para memorizar la información. Quizá puedas hacer una rima con alguna frase que te sea fácil de recordar, o quizá crear un historia que puedas visualizar.
·         Intenta organizar la información por temas. Por ejemplo, si estás estudiando Economía y Finanzas, intenta estudiar juntas las categorías relacionadas. Organiza las materias por conceptos.

6.
·         Recoge y duerme un poco. A veces no se tiene suficiente tiempo para dormir, pero intenta dormir todo lo que puedas antes del examen. Una buena idea sería estudiar rápidamente antes de irte a dormir, y levantarte temprano para estudiar un poco más. Si aguantas toda la noche despierto, estarás más cansado y será más fácil que cometas errores absurdos en el examen.
·         Hay estudios que indican que la falta de sueño estropea gradualmente la memoria.[2] Y no solo esto, sino que no dormir evita el uso de la memoria a corto plazo. Así que es mejor que estudies rápidamente antes de que te entre la somnolencia, y que vayas a dormir un poco.

PARTE 2 DE 2: EL DÍA DEL EXAMEN

1- Toma un desayuno equilibrado y suave al menos una hora antes del examen. Evita comer carbohidratos únicamente. Es mejor que tomes también un poco de proteína (huevos), alimentos que contengan ácidos grasos omega-3 (como los del salmón), algo de fibra (frijoles o judías), y un poco de fruta o verdura.
Algunos alimentos son especialmente eficaces aumentando la función y la longevidad cerebral, por ejemplo los arándanos, el salmón, las nueces y otros frutos secos, el aguacate, el jugo de pomelo, el té verde o el chocolate amargo. Quizá quieras incluirlos en tu desayuno.

2- Aparta tiempo para una sesión de estudio. Puedes estudiar en el automóvil o en el autobús con un amigo. Reúnanse varios amigos antes del examen y háganse preguntas unos a otros. Lo que necesitas es que la información esté lo más fresca posible en tu mente. Eso sí, asegúrate de que una sesión de estudio no se convierta en una reunión social.

3- Repasa tus notas de estudio y tus tarjetas una vez más. Justo antes del examen, revisa cada una de las tarjetas y de las hojas de estudio que hiciste, aunque pienses que ya las has memorizado. El objetivo es tener la materia fresca en la mente a la hora del examen. Si tienes problemas para memorizar cierta definición, o una fórmula matemática, escríbela seis o siete veces seguidas. Esto debería grabarla en tu memoria por suficiente tiempo.

4- Identifica una determinada pieza de información que sea más importante para la prueba y que realmente necesitas recordar. Asegúrate de no memorizarte información de más de tres o cuatro palabras o una fórmula a la vez. Mira fijamente la pieza más importante de información por lo menos durante 1 a 2 minutos. Concéntrate bien. Verifica qué se te quedo escribiéndola una vez más al final.

5- Llega pronto a la sala del examen y acude al lavabo. Procura estar frente a la sala del examen al menos 5 minutos antes, y asegúrate de visitar el inodoro antes de sentarte a realizar el examen. No te gustaría sentir la llamada de la naturaleza mientras haces el examen. Después de eso, siéntate, relájate, respira hondo y trata de visualizarte aprobando el exame

CONSEJOS
·         Elimina todas las distracciones que puedas. Si puedes estudiar sin tu computadora, hazlo. Si debes estudiar frente a la computadora, desconecta el internet temporalmente antes de empezar a estudiar. Si necesitas buscar información en el internet deberás tener mucho autocontrol.
·         Lee en voz alta. La memoria auditiva es más útil que la simple lectura si quieres memorizar algo rápido.
·         Descansa un poco regularmente. Descansar te ayudará a mantenerte despierto, y también pueden evitar que te agobies. Descansa de 5 a 10 minutos cada hora.
·         Justo antes del examen, haz algo de ejercicio. Sube y baja unas escaleras o haz unas flexiones. El ejercicio hace circular la sangre y te relajará. Además, te hará estar bien despierto.
·         Quizá te resulte más fácil repasar si estás con un compañero de estudios. Puedes hacerte preguntas mientras estudias. Algunas personas, sin embargo, tienden a distraerse, así que decide sabiamente.


Monday, March 23, 2015

MARCH 23 - 27

Frutos dulces, raíces amargas
Por Roger Martínez  Miralda

Se atribuye a Aristóteles una antigua sentencia que señala que la educación es una planta que tiene raíces amargas pero frutos dulces. Es decir, que para que un proceso formativo produzca el resultado deseado (una persona mejor, con valores bien asumidos y hábitos éticos firmes, por lo menos), hay que llevar a cabo una labor que muchas veces será poco placentera, que implicará exigencia y que no siempre será bien percibida y comprendida por el sujeto que está siendo modelado. Y esto vale tanto para la educación sistemática, para la escuela en sus distintos niveles y modalidades, como para la educación familiar, para la crianza de los hijos.
Una escuela, un colegio, una universidad o unos docentes que como se dice, de manera chusca en el argot popular, son un “barco” que apenas lleva a los alumnos “de una orilla a la otra”, porque las instituciones o los individuos prefieren no exigir y facilitan la promoción, ganar clases o grados, pero no el aprendizaje y esto causa un enorme daño. Un padre o una madre de familia que, con tal de mantener a la prole contenta, no genera un marco de disciplina en la convivencia familiar, destruye el fututo de los hijos y aporta elementos nocivos a la sociedad.
La inconciencia o la comodidad, que no creo que lo hagan por maldad, de padres y profesores que excluyen la disciplina y la exigencia, el rigor en la búsqueda de la verdad y el bien, terminan por dar vuelta a la máxima para aconsejar raíces dulces mientras olvidan que obtendrán, entonces, frutos amargos. Porque de exigir uno nunca se arrepiente pero de dejar de exigir se arrepiente muchas veces.
El vago, el parásito social, el hombre o la mujer carentes de carácter, de personalidad, nunca fueron exigidos; el indolente, el perezoso, el “vivo” que medra del trabajo de otros, creció sin conocer la responsabilidad, la rendición de cuentas, los correctivos que siguieran a la faltas cometidas.
Educar, formar, requiere esfuerzo sostenido, perseverancia, sacrificio. Un hombre o una mujer que no estén dispuestos a pasarla mal alguna vez, a ser testigos de reacciones adversas, a “bailar con la fea”, no pueden educar a nadie, no deben guiar procesos de mejora personal de ninguna manera. Aquel que quiera cosechar frutos apetecibles, que quiera enorgullecerse de su labor al contemplar los resultados de su esfuerzo diligente, debe tener claro que antes deberá padecer. La sonrisa de un hijo que va alcanzando cuotas de éxito personal o profesional es la metamorfosis de unas caras largas, de bastantes noches de desvelo, de tentaciones de desánimo. Pero, al final, podrá experimentar por sí mismo que todo lo bueno cuesta y que vale la pena.


Monday, March 2, 2015

MARCH 2 - 6

Teaching Students the ABCs of Resilience
From natural disasters to economic meltdowns, from wars abroad to tragic shootings close to home, this year brought to light the increasing complexity of the world in which we raise kids. Our natural instinct as teachers, parents and caretakers is to protect children from hardship, yet we know walking between the raindrops of adversity is not possible. Instead of sidestepping challenge, we can teach kids to cope positively, to learn and grow from adversity. We can arm our youth with skills of resilience, and these lessons can begin in the classroom.

Understanding the Roots of Resilience

Have you ever wondered why one student may be more resilient than another? Let's say Lisa and Jenny are students in the same eighth grade math class. They both struggle during the quarter and, in the end, they both receive low final grades. Upon hearing the news, Lisa and Jenny share myriad negative emotions: disappointment, anger, fear and sadness. However, after a few days, they diverge in their coping strategies. Lisa picks herself up; she finds a tutor and commits to making a greater effort in math going forward. Meanwhile, Jenny tumbles into a downward spiral of negativity; she sulks and starts performing poorly in all of her subjects. Lisa and Jenny faced the same adversity, so why did one bounce back while the other did not?
You may guess the difference lies in their genetic disposition or family circumstance. Maybe Lisa was born a "stronger" person, or maybe Lisa's parents are more supportive than Jenny's parents. While this may all be true, one factor supersedes the influences of genes, childhood experiences, and opportunity or wealth when it comes to resilience. In fact, according to decades of research, the biggest influence on resilience is something within our control. The biggest influence is our cognitive style -- the way we think.

The ABCs of Resilience

Students can adjust their own cognitive style by learning about the ABCs of resilience. This model was first proposed by psychologist Albert Ellis back in 1962, and it is still used as a foundational lesson in resilience. Let's learn about the ABCs by going back to our example.
If you asked Lisa or Jenny why she was unhappy upon receiving low math grades, she would probably look at you quizzically. It's obvious, isn't it? She was upset because she received a low grade. This seems to be the correct answer, but it's not. Many people mistakenly believe that facing an adversity like receiving a low grade leads to a consequence like feeling unhappy.

Myth: Adversity Leads to Consequence

If a particular adversity led to a particular consequence, then Lisa and Jenny would have shared the same enduring reaction to their poor grades. In fact, everyone would have the same reaction to every adversity in life, and we know this is not the case. People react differently to the same exact challenges, because between A (adversity) and C (consequence) lies the crucial letter B. Here is the more accurate model: every adversity one faces triggers beliefs about that situation, which in turn causes a reaction or consequence.

Reality: Adversity Leads to Beliefs Leads to Consequence

The ABC model explains why Lisa and Jenny coped differently with the same challenge. Lisa knew she received a low grade, but she believed she would improve by making a greater effort; she also felt that one bad grade wasn't the end of the world. Lisa's beliefs led her to acquire a tutor. Jenny, on the other hand, believed that doing poorly in math had spoiled her chances of getting into a good college. Jenny thereby decided there was no point in trying at all in school and began skipping her classes and neglecting her studies.
Lisa's optimistic and more realistic beliefs contributed to her high resilience in an adverse situation. Jenny's pessimistic and unrealistic beliefs contributed to low resilience in the same adverse situation. Optimistic and realistic belief systems combine to create a cornerstone of resilient mindsets. The great news is that once students learn the ABC model, they can hone in on their beliefs and begin fine-tuning them for greater optimism and accuracy.
The ABC model is a simple yet power tool in cultivating self-awareness -- a crucial element of resilient mindsets. Do you think it's a model you would teach in your classroom?

Renee Jain - Renee Jain is the founder and Chief Storyteller at GoStrengths, an organization dedicated to improving the lives of young people by delivering social and emotional learning programs (SEL) to the K-12 education community. Renee is a former tech-entrepreneur turned positive psychology practitioner and holds a Masters of Applied Positive Psychology from the University of Pennsylvania. Renee's passion lies in teaching research-based life skills to children via engaging mediums such as digital animation. Learn more about her programs at www.gostrengths.com and www.gozen.com.